¿Cómo Estados Unidos robará a Puerto Rico… por segunda vez?

Los Estados Unidos (EE.UU.) se preparan para gobernar Puerto Rico a través de una “Junta de Control Financiero“.

El congresista estadounidense Jeffrey D. Duncan – Presidente del Comité de la Cámara para el Hemisferio Occidental- está exigiendo la Junta de Control Financiero, de inmediato, “por el bien del pueblo de Puerto Rico”.

Implícito en la demanda de Duncan está la actitud tácita de que los puertorriqueños no son aptos para gestionar su propia economía, o su propio gobierno.

La demanda también indica un malentendido fundamental de la relación entre Puerto Rico y los EE.UU.

Vamos a tratar de corregir eso.

EE.UU. “liberó” a Puerto Rico de España en 1898. Más tarde ese mismo año, el huracán San Ciriaco arrasó con miles de granjas de la Isla y se perdió casi toda la cosecha de café del año. De cincuenta millones de libras, solo cinco millones fueron rescatados.

La ayuda estadounidense por el huracán fue extraña. El gobierno de EE.UU. no envió ningún dinero. En lugar de ello, al año siguiente se prohibió toda la moneda de Puerto Rico y se anunció que el peso de la Isla, cuyo valor internacional era igual al dólar de EE.UU., tendría un valor de sólo sesenta centavos estadounidenses. Cada puertorriqueño perdió el 40 por ciento de su dinero durante la noche.

En 1901, EE.UU. aprobó la Ley de Hollander, que impuso nuevos impuestos a todos los agricultores en Puerto Rico.

Con impuestos más altos, granjas paralizadas, y el 40 por ciento menos de dinero en efectivo, los agricultores tuvieron que recurrir a préstamos bancarios de Estados Unidos. Pero sin las restricciones de la ley contra la usura, las tasas de interés eran tan altas que dentro de diez años, los agricultores dejaron de pagar sus préstamos y los bancos embargaron sus granjas.

Los bancos agregaron todas estas granjas, y diversificaron las cosechas en la Isla (café, tabaco, azúcar y fruta) pasando de una economía de monocultivo a una que proporcionaba mayores ganancias.

Para el año 1930, todas las granjas de azúcar de la Isla pertenecían a 41 sindicatos. El 80 por ciento de ellas eran propiedad de EE.UU. y los cinco mayores sindicatos – Central de Guanica, Puerto Rico del Sur, Fajardo Sugar, Aguirre, y Puerto Rico Este Azúcar – eran totalmente propiedad de EE.UU. y cubrían más de la mitad de la tierra cultivable en la Isla.

Sin dinero, cultivos, o tierra, los puertorriqueños buscaron trabajo en las ciudades. Cuando la legislatura de la Isla promulgó una ley de salario mínimo como en América, el Tribunal Supremo de EE.UU. lo consideró inconstitucional. Esta decisión fue tomada a pesar del testimonio del presidente de la Federación Estadounidense del Trabajo y el Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO, por sus siglas en inglés) Samuel Gompers, quien señaló que “los salarios pagados a los puertorriqueños son ahora menos del 50 por ciento de lo que recibieron de España”.

Para empeorar las cosas, los productos elaborados de EE.UU.– desde bandas elásticas hasta radios – tenían un precio de un 15 por ciento a 20 por ciento más alto en la Isla que en la parte continental, y eran a menudo defectuosos. Una vez más, Puerto Rico no tenía poder para promulgar la legislación de fijación de precios.

Hoy en día, las agencias federales de Estados Unidos controlan los derechos de cabotaje de Puerto Rico, las relaciones comerciales, las leyes marítimas, inmigración, aduanas, sistema postal, TV, radio, transporte, seguridad social, militares, bancos, comercio, moneda y defensa.

Eso, sin que el pueblo de Puerto Rico pueda votar en las elecciones de Estados Unidos.

EE.UU. le hizo un regalo a Puerto Rico. Pese a la oposición de la Legislatura de Puerto Rico, los puertorriqueños fueron declarados ciudadanos de Estados Unidos en 1917, justo a tiempo para el servicio militar en la Primera Guerra Mundial.

Durante décadas, el nivel del control militar sobre la Isla era particularmente sorprendente. No se podía conducir a cinco millas en cualquier dirección sin caer en una base del Ejército, una pista de aterrizaje de la Fuerza Aérea, un muelle de la Marina de Guerra, una instalación nuclear o estación de rastreo. El Pentágono controlaba el 13 por ciento del territorio de Puerto Rico y operaba cinco bases de misiles nucleares.

Después de 62 años de bombardeo incesante, la isla de Vieques se asemejaba a un asteroide con viruela más que a una isla. De 1984 a 1998, más de 1 300 buques de guerra y 4 200 aviones utilizaron la isla para prácticas de tiro, y la golpearon con 80 millones de libras de municiones. Sólo en 1998, 23 000 bombas fueron lanzadas en Vieques.

En su mejor momento, esta fue la presencia militar de Estados Unidos en Puerto Rico:

En 2014, el Congreso de Estados Unidos finalmente reconoció al 65 Regimiento de Infantería – también conocido como los Borinqueneers -por el servicio en cada conflicto de Estados Unidos desde la Primera Guerra Mundial. En Corea, Vietnam e Iraq, este regimiento significaba un desproporcionado número de heridos y muertes, ya que los Borinqueneers eran con frecuencia- y, a veces maliciosamente- asignados a las líneas del frente. Los Borinqueneers recibieron la Medalla de Oro del Congreso por defender a Estados Unidos, y por derramar su sangre.

Ahora, en 2015, EE.UU. quiere más sangre. Declaran la deuda de Puerto Rico para ser un “Junk Bond,” quieren que Puerto Rico pague 73 mil millones de dólares, y quieren el dinero ahora.

Ellos están preparando una “Junta de Control Financiero” que tratará a cada puertorriqueño como un niño de cinco años, incapaz de manejar sus propios asuntos. Pero los puertorriqueños no son una raza infantil. Ellos han sufrido los abusos de EE.UU., y han hecho sacrificios por EE.UU., que EE.UU. ni siquiera es consciente de ello.

Ahora, después de 117 años, una nueva generación de ciudadanos de Estados Unidos, y una nueva generación de funcionarios estadounidenses elegidos, son completamente inconscientes de la historia de 117 años entre EE.UU. y Puerto Rico.

A continuación, sobre la base de un siglo de ignorancia, quieren establecer una Junta de Control Financiero, para “arreglar” los problemas de Puerto Rico.

Esta Junta de Control Financiero no va a resolver ningún problema. Sólo lo va a profundizar. La relación colonial entre Puerto Rico y EE.UU. está podrida hasta la médula, y esta relación debe terminar… lo más rápidamente posible.

Hace casi 100 años, Don Pedro Albizu Campos expresó su asombro sobre cómo “ser dueño de un hombre te hace un sinvergüenza, sin embargo, ser dueño de una nación te hace un benefactor colonial“. Como siempre, Don Pedro tenía razón.

Estados Unidos se prepara para robar Puerto Rico por segunda vez. Lo harán a través de esta “Junta de Control Financiero”, que va a vender y “privatizar” trozos de la costa de Puerto Rico, la infraestructura, los servicios públicos y los recursos naturales.

La isla de Puerto Rico se convertirá en un gran objetivo de la LBO (compra financiada por terceros): un refugio para los capitalistas depredadores y celebridades inútiles. El pueblo puertorriqueño, por supuesto, será desalojado hacia Orlando, Florida

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